EL CAMINO QUE SE HA TRAZADO EN PARIDAD DE GÉNERO

Pese a varios hitos que han marcado la ruta de la participación femenina en Chile, los desafíos persisten. Para enfrentarlos se necesita un cambio que garantice igualdad de derechos, deberes y oportunidades.

POR CONSTANZA GARÍN L.

2022-01-14T08:00:00.0000000Z

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Diario Financiero

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SUPLEMENTO

Antes de la pandemia, la velocidad hacia la paridad de género se observaba lenta pero progresiva. Uno de los hitos significativos en este proceso, y que ayudó a abrir camino hacia la igualdad entre hombres y mujeres, fue el gabinete paritario designado en 2006 por la entonces presidenta Michelle Bachelet. Otro momento importante fue la creación del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género en 2016, que en los últimos cuatro años ha logrado avances legales en cuatro pilares fundamentales, según destaca Francisca Hevia, secretaria ejecutiva de la Iniciativa de Paridad de Género (IPG): igualdad de derechos, deberes y oportunidades para mujeres y hombres; tolerancia cero ante la violencia contra ellas; autonomía económica, promoción de la corresponsabilidad entre mujeres y hombres; y promoción del liderazgo de mujeres en espacios de responsabilidad. Para María Inés Salamanca, coordinadora de ONU Mujeres en Chile, el hito “más representativo” está en el proceso constitucional, con el impulso desde organizaciones de mujeres de la sociedad civil, academia y Congreso, de un órgano constituyente “realmente paritario, siendo además presidido por mujeres”. Pese a estos momentos históricos, el avance del Covid-19 significó el retroceso de años de esfuerzos. De acuerdo con Accenture y el Foro Económico Mundial, la crisis aumentó en 51 años el tiempo que tomaría alcanzar la igualdad de género en todo el mundo. Sin embargo, si se adoptan las acciones adecuadas, se podría alcanzar la paridad 59 años antes,“incluso respecto del período de tiempo que era necesario antes de que se desatara la crisis”, explica Nicolás Goldstein, presidente ejecutivo de Accenture Chile. ¿Cómo seguir avanzando? “Impulsar una transformación cultural profunda, que nos permita lograr una sociedad y una cultura en la que hombres y mujeres tengamos los mismos derechos, los mismos deberes, las mismas oportunidades y la misma dignidad”, es uno de los desafíos, subraya Francisca Hevia, de la IPG, pero también la gran oportunidad que tiene Chile por delante para avanzar en paridad. Para ella, esto implica contribuir a una cultura de respeto a la dignidad de la mujer, consolidar la igualdad ante la ley, generar condiciones para incrementar su autonomía e impulsar el liderazgo femenino. Trabajar en esos ejes traerá un cambio que podría hacerse cargo de los desafíos actuales. Algunos de ellos, según Nicolás Goldstein, de Accenture, son aumentar la oferta y la igualdad de acceso a los servicios sanitarios de alta calidad mediante la inversión en infraestructuras sociales; garantizar que las mujeres y las niñas tengan acceso a la educación; y aumentar la inclusión digital, especialmente en zonas remotas y rurales, invirtiendo en infraestructura, conectividad y formación. Otra acción clave es en torno al trabajo y la brecha salarial, ya que de acuerdo con los datos entregados por el Instituto Nacional de Estadísticas en 2020, se perdieron un millón de empleos y las principales afectadas fueron las mujeres. En esa línea, Goldstein dice que se debe avanzar “hacia mecanismos de protección social y de ingresos para los modelos de empleo alternativo, para garantizar una cobertura adecuada para todos los trabajadores de la economía formal e informal. Los esfuerzos En el contexto actual es difícil que algún sector esté ajeno a las demandas por una mejor representación y participación femenina. Por eso, todos desde su vereda han impulsado acciones. En ese sentido, María Inés Salamanca de ONU Mujeres, mantiene la esperanza en lo que la Convención Constitucional pueda lograr en esta materia.“Si bien no será fácil, la democracia paritaria es el futuro a mediano y largo plazo. Las mujeres, organizaciones de mujeres y feministas han dejado claro el ‘nunca más sin nosotras’ y hoy forman parte de la toma de decisiones, donde escribirán las reglas que regirán al país durante las próximas décadas”, concluye.

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