Realidad religiosa de Latinoamérica

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2022-01-14T08:00:00.0000000Z

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Diario Financiero

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HUMANITAS

El año 2007 tuvo lugar la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe en Aparecida, Brasil. Entonces, un 70% de los Latinoamericanos se consideraba católico, la Iglesia gozaba de amplia confianza, pero se comenzaban a ver los efectos de la escasez de vocaciones sacerdotales. Desde entonces han pasado casi 15 años y la realidad eclesial latinoamericana ha tenido una gran transformación. Este artículo entrega datos y claves de interpretación para ahondar en la realidad religiosa del continente. Presentamos un extracto del texto, pero invitamos encarecidamente a visitar www.humanitas.cl para poder revisar los gráficos y referencias que avalan los postulados. El año 2013 asumió el primer Papa latinoamericano en la historia de la Iglesia, quien ha visitado diez países de la región: Brasil en el año 2013, Ecuador, Bolivia, Paraguay y Cuba en el 2015, México en el 2016, Colombia en 2017, Perú y Chile en 2018 y Panamá en el 2019. En ese mismo año se llevó a cabo un Sínodo Especial para la Amazonía que culminó con una Exhortación Apostólica postsinodal en 2020 titulada Querida Amazonia. Hoy la Iglesia de América Latina y el Caribe ha celebrado una inédita Asamblea Eclesial que lleva el lema “Todos somos discípulos misioneros en salida”. Es la primera vez que se hace una asamblea de todo el Pueblo de Dios: laicos, laicas, religiosos y religiosas, diáconos, seminaristas, sacerdotes, obispos y todas las personas de buena voluntad, quienes han discernido en conjunto una respuesta evangelizadora a la crisis social, sanitaria, política, económica, ecológica y también eclesial que viven los 46 países del continente. La Asamblea se inauguró el 24 de enero y en noviembre culminó el proceso de manera presencial en la basílica de la Virgen de Guadalupe de México y de manera virtual en varios otros lugares de la región. Esta Asamblea ha buscado a los nuevos desafíos para la Iglesia en la región. Para dar contexto a esta interrogante, revisaremos a continuación algunos aspectos de la realidad de la Iglesia en la región. I. La Iglesia Católica en Latinoamérica Identificación católica América es la casa de 641.821.000 católicos, siendo el continente más católico (un 64% de su población es católica) y concentrando a la mayoría de los católicos del mundo (48% de los católicos del mundo se encuentran en esta región)*. Sin embargo, de acuerdo a los datos de la encuesta Latinobarómetro, que ha estudiado la afiliación religiosa desde 1995, la identificación con la Iglesia Católica ha disminuido a través de toda la región. En el año 1995 un 80% de la población latinoamericana se identificaba como católico, para el 2018, en cambio, esa identificación descendió a un 59%. En casi todos los países la Iglesia Católica ha experimentado pérdidas en sus filas, teniendo como contracara un aumento en los miembros de las iglesias evangélicas y en aquellos que hoy no forman parte ni se identifican con ninguna religión organizada. Son los países centroamericanos aquellos que han tenido un mayor crecimiento de las iglesias evangélicas, destacando especialmente los casos de Honduras y Guatemala donde la pertenencia a iglesias evangélicas iguala o sobrepasa (en el caso de Honduras) a la pertenencia al catolicismo. Honduras pasó de tener un 76% de la población católica en 1996 a un 30% en 2018. Paraguay es, en cambio, el país más religioso de toda Latinoamérica, con una especial adhesión a la Iglesia Católica de un 88% de la población, según los datos del Latinobarómetro. Uruguay, República Dominicana, El Salvador y Chile se presentan como los países con mayor porcentaje de desafección religiosa. Esta categoría incluye a personas que se describen a sí mismas como ateas, agnósticas o que no tienen una religión en particular aunque puedan eventualmente ser creyentes. El caso de Uruguay es emblemático, este ha sido históricamente el país más secularizado de América Latina; de acuerdo con los datos del Latinobarómetro, desde el año 2005 dejó de tener mayoría católica y para el año 2018 un 54% de los uruguayos dicen que no se identifican con ninguna religión en particular, seguido de lejos por República Dominicana, con un 30% de la población que no se identifica con ninguna iglesia. Observancia Los datos del Latinobarómetro muestran que los evangélicos se consideran practicantes o muy practicantes en mayor medida que los católicos (en la serie 2018, un 63% de los evangélicos se considera practicante o muy practicante, mientras que un 44% de los católicos lo hace). Esta diferencia se ha mantenido en el tiempo y los niveles de autoevaluación de la propia observancia casi no han variado. La encuesta del Pew Research Center, por su parte, indaga sobre las prácticas religiosas de cada grupo y muestra que, en casi todos los países encuestados, los evangélicos dicen que van a la iglesia con más frecuencia y oran con más frecuencia que los católicos; así, una mediana regional del 83% de los evangélicos informa que asiste a la iglesia al menos una vez al mes, en comparación con una mediana del 62% de los católicos*. Los protestantes también son más propensos que los católicos a leer las Escrituras fuera de los servicios religiosos, a acercarse literalmente a la Biblia y a creer que Jesús regresará durante su vida.* Confianza en la Iglesia De acuerdo con los datos reportados por el Latinobarómetro, la Iglesia en Latinoamérica goza de amplia confianza entre la población, aunque esta ha caído alre dedor de 10 puntos desde 1995. Hoy el 63% de los latinoamericanos dicen tener mucha o algo de confianza en ella, siendo la única institución que goza con niveles superiores al 50% de confianza, seguida por las fuerzas armadas y la policía, con niveles de confianza en torno al 40 y 35% respectivamente. Las instituciones políticas, en cambio, son aquellas que gozan de menor confianza, siendo los partidos políticos los peores evaluados en Latinoamérica.* Los niveles de confianza en la Iglesia varían significativamente entre países, siendo Chile el país que menos confía, solo un 27% señala que confía mucho o algo en ella, seguido por Uruguay con un 38%. Chile y Uruguay son los únicos países donde el nivel de confianza en la Iglesia se encuentra bajo los 50 puntos porcentuales. Los fenómenos de ambos países son disímiles. Uruguay ha tenido históricamente bajos niveles de confianza en la Iglesia, con alrededor de 20 puntos porcentuales menos que el promedio de la región, registrándose un 55% de confianza en 1995, cuando el resto de los países en promedio confiaba en un 72% y hoy (datos 2018) con un 38%, cuando el resto de los países en promedio confían en un 63%. Chile, en cambio, ha tenido caídas bruscas de confianza, fuertemente afectadas por los escándalos de abusos sexuales vividos en el país: en la serie de Latinobarómetro puede verse como a fines de los 90 la Iglesia partió con mucha confianza, en torno al 80% confiaba mucho o algo en la Iglesia (por sobre el promedio de la región en esos años que era 72%). Luego la confianza se desmorona en el año 2003 con el caso de José Andrés Aguirre, conocido como el “cura Tato”, llegando a un 52%. Después de este episodio los niveles de confianza se recuperan hasta el año 2010, año en que el caso de Karadima sale a la luz pública (quien en enero de 2011 recibe la condena canónica). Luego, a pesar de una leve recuperación, la confianza se desploma el año 2018, con la visita apostólica del Papa Francisco y la salida a la luz pública de diversos casos de abuso y la consiguiente renuncia de todos los obispos de Chile durante su reunión con el Pontífice. El año 2018 arroja así el peor registro histórico que se tiene y coloca a la Iglesia entre las instituciones peor evaluadas en términos de confianza. El caso chileno es ilustrativo para comprender cómo afectan los episodios de abuso sexual dentro de la Iglesia en la confianza. En esta crisis de confianza afecta de forma determinante la opinión que la sociedad tiene sobre la forma en que la Iglesia actúa frente a los escándalos de abuso sexual. Paraguay es el país donde la Iglesia goza de mayores niveles de confianza, en torno a un 82%, seguido por Panamá, Honduras, Venezuela, Brasil y Guatemala, con niveles de confianza que superan el 70%. En estos países la confianza en la Iglesia casi no se ha visto afectada por las caídas en los niveles de confianza en las instituciones en general. En Paraguay, por ejemplo, la confianza en la Iglesia solo ha bajado 4 puntos porcentuales entre 1995 y 2018, teniendo pequeños altibajos que oscilan entre 75% en 2003 y 88% en 2009. II. Cambios religiosos y causas del declive del catolicismo Identidad evangélica y pentecostal Los evangélicos en América Latina pertenecen a un grupo diverso de denominaciones e iglesias independientes. El término evangélico se refiere a miembros de iglesias protestantes históricas, miembros de iglesias pentecostales y miembros de otras iglesias protestantes. La mayoría se autodenomina como “evangélico” sin especificar la denominación de la iglesia, aunque en países como Colombia, Costa Rica y República Dominicana existe un alto porcentaje de autodenominación protestante y en Brasil de autodenominación pentecostal de acuerdo con los datos del Latinobarómetro. La influencia del cristianismo pentecostal-carismático ha sido especialmente importante en la región. De acuerdo con el informe del Pew Research Center del año 2014 sobre la religión en Latinoamérica*, un porcentaje significativo de protestantes en Latinoamérica dice que se involucra en creencias y prácticas asociadas con los “dones del Espíritu Santo”, como ritos de sanación y exorcismos. En la mayoría de los países encuestados, al menos la mitad de los protestantes informan que han presenciado o experimentado la sanación divina de una enfermedad o lesión, y al menos un tercio dice haber experimentado o presenciado la expulsión del diablo de una persona. Las experiencias carismáticas están presentes también entre los católicos, especialmente en países de América Central y el Caribe, dándose cierta continuidad con comunidades evangélicas y pentecostales, incluyendo aspectos festivos, comunitarios y emocionales en las formas de vivir la fe. El rasgo principal de los movimientos carismáticos católicos es el acento en la renovación a través del bautismo en el Espíritu Santo, esto es, del Pentecostés. El informe del Pew Research Center muestra como aproximadamente la mitad de los católicos en El Salvador (53%), República Dominicana (50%), Nicaragua (49%) y Guatemala (46%) han presenciado o experimentado una sanación y, al menos uno de cada cinco católicos en República Dominicana (36%), Honduras (26%), Guatemala (23%), Nicaragua (23%), Venezuela (22%), Panamá (21%) y Colombia (21 %) dicen que han estado presentes para un exorcismo, dando cuenta así de la presencia de elementos carismáticos en la experiencia de fe católica.* Asimismo, existe una alta identificación de católicos como carismáticos en algunos países como Panamá, Brasil, Honduras, República Dominicana y el Salvador. En cambio, en la mayoría de los países de Sudamérica esta identificación carismática es baja. Según lo que ha estudiado el Pew Research Center, gran parte del movimiento que se aleja del catolicismo y se acerca al protestantismo se ha producido en el lapso de una sola vida. En la mayoría de los países estudiados, al menos un tercio de los encuestados que se autoidentificaron como protestantes, se criaron en la Iglesia Católica, y la mitad o más dicen que fueron bautizados como católicos.* El estudio del Pew Research Center preguntó a los excatólicos que se han convertido al protestantismo sobre las razones por las que lo hicieron. De las ocho posibles explicaciones ofrecidas en la encuesta, la más citada fue que buscaban una conexión más personal con Dios. Así también, muchos excatólicos también dijeron que se hicieron protestantes porque querían un estilo diferente de adoración o una iglesia que ayudara más a sus miembros.*

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